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La belleza se viste de Marlene Dietrich Por: Antonio Bellver

Todos los grandes creadores de moda, han trabajado bajo el impulso de una obsesión: “La elegancia”, siempre han pensado en mujeres de alta sociedad o muy sofisticadas, A Yves Saint Lauren, uno de los más grandes creadores actuales, sólo le interesa la lógica; otros se obsesionan por el color; otros por la calidad de los tejidos.

Yo pienso que lo importante es lograr vestir o peinar a la mujer “para seducir” y para ello hay que saber donde reside exactamente su poder de seducción, frente a su eterno antagonista “el hombre”.

¿Qué es la seducción?, personalmente considéro que no existen mujeres feas o mujeres guapas, sino que hay mujeres que “saben” y otras que “no saben”, es decir, mujeres que se conocen y otras que no. Marlene Dietrich, decía: “ Mis piernas no son realmente extraordinarias, pero yo sé exactamente que puedo y no puedo hacer con ellas”,

Marylin Monroe no resistía el análisis de un experto, tenía los muslos cortos, un vientre hinchado y caído y un trasero por los suelos, sin embargo al igual que Marta Sánchez, supo convertirse en una Sex Simbol de su época. y qué decir de Sofía Loren, a primera vista es el prototipo de la mujer deslumbrante, yo pienso que todo en ella es desproporcionado, tiene una boca enorme llena de dientes desmesurados, unas manos y unas piernas exageradamente grandes y un trasero enorme, pero que si se le compara con Gina Lollobrigida, la cual lo tiene todo en su sitio, pero mesurado, ésta no consiguió el éxito estrépito de la Loren. Sofía es la belleza salvaje e incomparable. ¿Porqué?, Sofía, como Marlene, Greta Garbo, Marylin Monroe y otras, han sido mujeres que irradian algo misterioso, obligándonos a ver en ellas lo que quieren que veamos: son mujeres “que saben”. Pero yo opino que mujeres verdaderamente elegantes hay pocas, fijemonos que en general nunca resaltan, ni resultan sexys, ni eróticas, para serlo tienen que recurrir a este ápice de vulgaridad que convierte generalmente a la mujer en objeto de deseo sexual.

En esto estoy en desacuerdo con algunos que visten y peinan a las mujeres hombrunas o poco apetecibles, la mujer actual tiene que rebosar sensualidad y alegría, la vida es demasiado corta, las mujeres que “no saben”, (y son la gran mayoría), escogen los vestidos y el peinado sobre el cuerpo y la cara de una Top Model, casi siempre perfectas y a menudo inexistentes en la vida real. El noventa por ciento de nuestras clientes son personas normales, ni demasiado altas, si demasiado flacas y generalmente con problemas de calidad de cabello, los cuales son ni demasiado buenos ni demasiado malos.

En muchos casos, estamos haciendo de la moda algo más importante de lo que es en realidad; al igual que ciertos fotógrafos y peluqueros “importantes”, el creador de moda se ha vuelto pretencioso y arrogante, muchos se creen artistas, cosa en verdad discutible. los creadores de moda, somos artesanos con más o menos talento y no seríamos nada si no existiese el cuerpo de la mujer, Picasso, Dali, Miro, Braque… ¡sí que eran artistas!

La moda es un arte menor y efímero, el gran fallo es que tengamos que venderla y para venderla hay que reinventarla y renovarla si no muere; antes los cambios eran más prudentes, ahora hay que hacerlo todo de prisa. Hay que sorprender, y revolucionar, pues antes de llegar siquiera a la calle, la moda suele estar ya quemada.

En defensa de todos los que vivimos de la moda, si ella ha llegado a los límites de lo grotesco, ha sido con el beneplácito de las mujeres, que en su mayoría “no saben”, o lo que es peor “ no quieren saber”.

Por ejemplo la falda corta, ¿cuántas mujeres pueden enseñar los muslos sin asustar al personal?, ¿Cuántas señoras pueden enseñar las rodillas? que suelen ser muy favorecedoras; hay que disimular los defectos.

Por otra parte, entre tantas guerras y miserias, resulta una provocación social los precios exorbitantes que se dejan pedir por cualquier prenda de diseñador, daríamos de comer a una familia necesitada durante meses. Considero que nuestra meta debe ser conseguir “la seducción”, simplificando al máximo nuestro concepto de la creatividad.

La moda es un arte menor, pero lo que hay que hacer es acercarse más a lo esencial. en ello se conoce la verdadera valía y talento del que la usa. En toda obra, los primeros trazos son fundamentales y suelen ser siempre sencillos, por lo que en moda todo lo que se añade a la primera idea, tiende a ser decadente y falto de talento.

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